Las imágenes dadas a conocer ayer por el gobierno nicaragüense, de una visita de Daniel Ortega a La Habana en abril pasado, muestran dos realidades del retiro de Fidel Castro. La primera es la debilidad de las piernas del Comandante, que cuando ha aparecido en las imágenes de pie siempre lo hace apoyado en sus invitados. Así ahora se muestra sentado directamente en una silla de ruedas. La otra realidad es el presencia poderosa de Dalia Soto del Valle, como esposa y guardiana de Fidel. Se trata de la primera vez que ambos, que se conocieron en los años 60 y que tuvieron cinco hijos, comparten unas fotos que se dan a conocer en forma oficial. El primer paso se produjo en noviembre pasado cuando Paris Match publicó fotos de Castro junto a algunos de sus hijos, durante una conversación con el director de cine Oliver Stone.
lunes, 4 de enero de 2010
La señora Castro
Las imágenes dadas a conocer ayer por el gobierno nicaragüense, de una visita de Daniel Ortega a La Habana en abril pasado, muestran dos realidades del retiro de Fidel Castro. La primera es la debilidad de las piernas del Comandante, que cuando ha aparecido en las imágenes de pie siempre lo hace apoyado en sus invitados. Así ahora se muestra sentado directamente en una silla de ruedas. La otra realidad es el presencia poderosa de Dalia Soto del Valle, como esposa y guardiana de Fidel. Se trata de la primera vez que ambos, que se conocieron en los años 60 y que tuvieron cinco hijos, comparten unas fotos que se dan a conocer en forma oficial. El primer paso se produjo en noviembre pasado cuando Paris Match publicó fotos de Castro junto a algunos de sus hijos, durante una conversación con el director de cine Oliver Stone.
martes, 10 de noviembre de 2009
Presencia de Dalia
Es común escuchar criticas hacia Fidel Castro por su obsesión, durante décadas, de sacar del objetivo público a su familia y mantenerlos -supuestamente- en una burbuja. De dejar a sus hijos fuera, como si no existiesen, sin contacto con sus primos, los hijos de su tío Raúl. De negarse a hablar de su vida privada en las entrevistas. De no mencionar a su mujer, Dalia Soto del Valle. Pero desde otro punto de vista, lo que hace Castro eso es una verdadera muestra de cariño por los suyos. Nada más. De sacarlos del escrutinio y la amenaza permanente. Y mantener para sí un pequeño espacio -su casa- de intimidad. Pero las circunstancias han cambiado. Con los hijos grandes y el viejo retirado, se pueden dar ciertas licencias, como esa secuencia fotográfica de Paris Match, donde -por primera vez en forma autorizada- se puede ver esa escena hogareña de Fidel junto a su prole, y como Antonio Castro conversa con su padre. Se nota el relajo que se vive en esa casa. Y como son los hijos -cada uno con su historia- los que ahora se preocupan del padre y están ahí para apoyarlo.
Es el triunfo del cariño de un padre por sus hijos. Pero por sobre todo, estas fotos son testimonio del triunfo definitivo de Dalia desde el silencio. Es su momento. Un giro que se comenzó a percibir en 2001 con el desmayo de Fidel en un podio y ella se abrió paso para ver a su marido; cuando su presencia en la primera fila de las manifestaciones se hizo cotidiana, y ahora, al poner a sus hijos como celosos y cariñosos guardianes de su padre.