El comunicado de las FARC, el primero tras la liberación de los 15 cautivos entre los que se cuenta Ingrid Betancourt y los tres “contratistas” norteamericanos, habla de “fuga” y no de rescate. Pero dejan la duda abierta al usar el término de “traición”. “La fuga de los 15 prisioneros de guerra, el pasado miércoles 2 de Julio, fue consecuencia directa de la despreciable conducta de Cesar y Enrique, que traicionaron su compromiso revolucionario y la confianza que en ellos se depositó”, sostuvo el texto del grupo guerrillero colombiano dado a conocer el viernes pero con fecha 5 de julio. No queda claro ahí si la "traición" consisitió en la entrega concertada de los rehenes o si la “despeciable conducta” se debe a que los insurgentes mencionados no estuvieron alertas, por lo que fueron embaucados fácilmente por la operación del Ejército de ese país, con apoyo estadounidense e israelí de por medio. De los cinco puntos del comunicado, los dos últimos apelan al discurso político de las FARC al asegurar que, pese a estos hechos, “nuestro compromiso (con las “transformaciones revolucionarias”) se acrecienta ante cada nuevo reto o dificultad” y destacan que “las causas por las que luchan las FARC-EP siguen vivas”, dejando claro que -por ahora- no están pensando en la capitulación de la que mucho hablan.
sábado, 12 de julio de 2008
Traición, pero ¿de qué tipo?
El comunicado de las FARC, el primero tras la liberación de los 15 cautivos entre los que se cuenta Ingrid Betancourt y los tres “contratistas” norteamericanos, habla de “fuga” y no de rescate. Pero dejan la duda abierta al usar el término de “traición”. “La fuga de los 15 prisioneros de guerra, el pasado miércoles 2 de Julio, fue consecuencia directa de la despreciable conducta de Cesar y Enrique, que traicionaron su compromiso revolucionario y la confianza que en ellos se depositó”, sostuvo el texto del grupo guerrillero colombiano dado a conocer el viernes pero con fecha 5 de julio. No queda claro ahí si la "traición" consisitió en la entrega concertada de los rehenes o si la “despeciable conducta” se debe a que los insurgentes mencionados no estuvieron alertas, por lo que fueron embaucados fácilmente por la operación del Ejército de ese país, con apoyo estadounidense e israelí de por medio. De los cinco puntos del comunicado, los dos últimos apelan al discurso político de las FARC al asegurar que, pese a estos hechos, “nuestro compromiso (con las “transformaciones revolucionarias”) se acrecienta ante cada nuevo reto o dificultad” y destacan que “las causas por las que luchan las FARC-EP siguen vivas”, dejando claro que -por ahora- no están pensando en la capitulación de la que mucho hablan.
domingo, 6 de julio de 2008
Vuelve sobre el caso colombiano
Fidel Castro vuelve sobre sus pasos y sobre el caso colombiano. Y lo hace para recalcar la participación estadounidense en el rescate de los 15 cautivos en manos de las FARC y para expresar su oposición a la intervención extranjera en el país sudamericano. Para marcar sus diferencias con esa guerrilla colombiana (“era un frente de resistencia, no el instrumento fundamental de la conquista del poder revolucionario” y “siempre se distinguieron por un hermético sectarismo en la admisión de combatientes”) y con su fallecido líder, Manuel Marulanda (“concebía una larga y prolongada lucha, un punto de vista que yo no compartía). Para insistir que en tres décadas Cuba ha apostado por un proceso de paz en Colombia. Para proponerles a las FARC que liberen a todos los “secuestrados y prisioneros que aún estén en su poder, sin condición alguna”. Para aclarar que no les está sugiriendo que depongan las armas, si no están dadas las condiciones para sobrevivir. Y para rechazar el modelo de paz que le gustaría imponer a Washington en la región.
sábado, 5 de julio de 2008
Llegó el comandante y mandó a parar
Soltar el peso muerto. Fidel Castro, con su comentario aparecido el jueves sobre la liberación de los 15 secuestrados en manos de la guerrilla colombiana, no hace otra cosa que sumarse al análisis que apunta a que las FARC están en su fase terminal."Por elemental sentimiento de humanidad, nos alegró la noticia de que Ingrid Betancourt, tres ciudadanos norteamericanos y otros cautivos habían sido liberados. Nunca debieron ser secuestrados los civiles, ni mantenidos como prisioneros los militares en las condiciones de la selva. Eran hechos objetivamente crueles. Ningún propósito revolucionario lo podía justificar. En su momento, será necesario analizar con profundidad los factores subjetivos”, dijo Fidel.
Además, nuevamente marcando distancia con la insurgencia colombiana, escribió que “en Cuba ganamos nuestra guerra revolucionaria poniendo de inmediato en libertad y sin condición alguna a los prisioneros. Entregábamos a la Cruz Roja Internacional a los soldados y oficiales capturados en cada batalla, ocupando solo sus armas. Ningún soldado las depone si lo espera la muerte o un tratamiento cruel”.
Castro destacó el papel del embajador cubano en Venezuela, Germán Sánchez, en enero, para la liberación de algunos de los cautivos, e insistió que Cuba viene apoyando un proceso de paz en Colombia desde hace más de 20 años.
Y, manteniendo su misma línea, Fidel no lanzó ningún ataque contra Alvaro Uribe. Sólo descargó sus dardos contra Estados Unidos.
Foto: Fidel Castro en Colombia, en 1948.