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miércoles, 13 de mayo de 2009

El hombre de Obama para el barrio

El Presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ha propuesto al catedrático de origen chileno Arturo Valenzuela, de la Universidad de Georgetown, como nuevo secretario de Estado adjunto para América Latina. De ser confirmado por el Senado estadounidense, Valenzuela reemplazará a Thomas Shannon. Se trata de un cargo de vital importancia para las relaciones de Washington con Latinoamerica, y por ende es determinante en lo que pueden ser los vínculos con Cuba. Estas son algunas declaraciones de Valenzuela de los últimos años sobre la política norteamericana hacia La Habana.

Habría existido más progreso con un gobierno demócrata. Este gobierno (el de George W. Bush) llega con una gran desventaja. Perdió el voto popular y ganó con una fracción muy pequeña en Florida. Y va a ser muy difícil cambiar la política hacia Cuba, porque ésta está muy marcada por la política interna. Enero de 2001

En el Congreso (de EE.UU.) no hay mucho entusiasmo por una política más dura hacia Cuba. Hay discrepancias, incluso, entre los republicanos, sobre la sabiduría de esta política exterior. Diciembre 2003

Con la designación de Thomas Shannon estamos viendo señales de un cambio, de un nuevo rumbo en una política exterior hacia América Latina que estuvo dominada por personas obsesionadas por una batalla ideológica con Cuba. Octubre de 2005

Cuba ha sido por mucho tiempo un tema central en la política de Estados Unidos, y lo que se está viendo es lo que se ha visto por mucho tiempo; es decir, qué es lo que pasa con la transición en la isla, hacia dónde va, qué va a pasar cuando desaparezca Castro. Pero es un tema que va a estar pendiente por mucho tiempo. Agosto de 2006

El ingrediente que complica todo este debate sobre la transición cubana es Venezuela. Y hasta cierto punto la preocupación de Estados Unidos hacia Venezuela va entrelazada a lo de Cuba. Una política mucho más realista hacia Cuba, ayudaría también a una política más realista hacia Venezuela. Enero de 2007

jueves, 30 de abril de 2009

Nuestro hombre en Washington

Hace casi medio año, en este mismo blog, el ex coronel del MININT cubano Filiberto Castiñeiras adelantó que La Habana se viene “preparando desde hace tiempo” para el aterrizaje de Barack Obama y el posible giro de las relaciones de Washington con la Cuba. Y con ese escenario en vista, “el experimentado embajador, Jorge Bolaños, acreditado en Washington para esta ocasión, estará moviéndose con su mejor sonrisa entre los actuales y posibles funcionarios del Departamento de Estado” (para leer el artículo completo pinche aquí).

Dicho y hecho, esa secretaría norteamericana confirmó esta semana que el secretario de Estado adjunto para el Hemisferio Occidental, Thomas Shannon (un funcionario heredado de la era Bush), y Bolaños, jefe de la Sección de Intereses de Cuba, se reunieron al menos dos veces este mes. La primera se llevó a cabo el 13 de abril en la sede del Departamento de Estado y la última, esta misma semana, en un lugar “secreto”.

Lo cierto es que Bolaños (Las Tunas, Cuba, 1936) tiene una extensa carrera como diplomático que comenzó en 1963. Fue embajador en Polonia, Checoslovaquia, Reino Unido y Brasil. En los 90 fue el segundo hombre de la Cancillería cubana, pero en 2001 volvió a ser destinado a una embajada: México. Allí le correspondió afrontar la tensión en las relaciones mexicano-cubanas, durante el gobierno de Vicente Fox, e incluso estuvo tres meses alejado de su embajada acusado por México de haber participado en reuniones no autorizadas con el Partido Comunista local. Pero su gestión en tierras aztecas concluyó con el mejoramiento de los vínculos y el reconocimiento a su labor por todos los sectores políticos mexicanos.

En 2007 fue nombrado jefe de la Sección de Intereses cubanos en Washington, cuando Fidel Castro ya había delegado sus funciones en régimen de la isla, y en momentos que el gobierno de Bush cosechaba derrotas y malas notas en los sondeos, por lo que un posible recambio en el gobierno en las elecciones de 2008 se daba por descontado. Un esquema que parece estar dando frutos y que podría dar paso a un nivel superior en las negociaciones.