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domingo, 2 de noviembre de 2008

Cambio de piel

Norberto Fuentes

Es previsible que Fidel Castro se encuentre en estos mismos instantes buscando los puntos de contacto con Barack Obama. No importan las conveniencias a flor de piel de John McCain. Si los resultados de las encuestas son tan sólo aproximados, ya sabemos quién es el próximo Presidente. Y la crítica situación social y económica de Estados Unidos deja con una escasa reserva de oxígeno al partido gobernante. Así que Fidel tiene que olvidarse de ese eterno apoyo subliminal de los republicanos. El discurso de la confrontación, sobre el cual aún navega, no estará más a su alcance en lo que le queda de vida, es decir, los dos próximos períodos presidenciales americanos. El mismo machaque de los últimos 50 años ya no será factible. Fue una guerra de palabras beneficiosa para ambas partes. Le permitía al Partido Republicano garantizar el voto cubano de Florida y a Fidel las justificaciones que proporcionaba el inminente ataque imperialista. Una bondad adicional es que Fidel tiene en su gaveta el expediente vietnamita de McCain, detalle tan engorroso como importante. Fernando Barral, un sicólogo, que ha sido descrito como “hábil e inteligente”, fue enviado a Vietnam especialmente para interrogar a McCain. Fue parte de la estrecha colaboración entre Cuba y Vietnam durante la guerra. Obama es otro asunto. Obama es lo inesperado. Es la incertidumbre. ¡Si lo ha sido incluso para el propio establishment americano! De cualquier manera hay un par de asuntos que ya Fidel debe dar por descontados. No es momento para que le falle su acostumbrado y despierto pragmatismo. Pero es un hecho que Obama le va a quitar una buena parte de su discurso antiimperialista y que en América Latina y el resto del Tercer Mundo al candidato afroamericano lo van a mirar como uno de los suyos. El peor de los escenarios, sin embargo, está aún por dilucidar, el que debe tener a Fidel con todas las alarmas disparadas: que Obama encuentre los resquicios para forzarlo a negociar en serio y ponga a temblar el dichoso embargo y todas las otras trabas que entorpecen la vieja frontera marítima. Que haga una oferta que Cuba no pueda rechazar. Será el día del fin inexorable del ensayo revolucionario, a menos que en La Habana sigan siendo pragmáticos y sepan adelantarse y además guiar esa cooperación en función del resto del continente. Porque la realidad es que la derecha latinoamericana y los neoliberales no verán con muy buenos ojos al afable y avispado Obama. La incertidumbre. Si algo no le gusta a Fidel, es eso: la incertidumbre.

domingo, 19 de octubre de 2008

Off the record

Filiberto Castiñeiras
Analista cubano


El diario español El Mundo en su edición dominical ha publicado una investigación sobre la captura del hoy aspirante a la Presidencia de Estados Unidos John McCain, durante la guerra de Vietnam, en 1967. Es realmente interesante. Se basa en entrevistas a sobrevivientes lugareños de aquel episodio, relatos de la propia biografía escrita por McCain y a testimonios de quienes fueron sus compañeros de armas. La historia que ahora publican desmonta la imagen de héroe de la que ha vivido el ex piloto de combate, sacando a relucir incluso declaraciones de algunos de sus compañeros que lo acusan de romper el código militar y haber cedido a la presión de los vietnamitas en los interrogatorios. Recuerdan también testimonios del propio McCain donde dice que en aquel momento "se sintió horrible" y que "había decepcionado a sus compañeros, a su país y a él mismo". Las acusaciones sobre la tortura y el mal trato que siempre recibió de sus captores ahora son refutadas por la otra cara de la moneda que, según la investigación, sabiendo era hijo de un almirante, dieron instrucciones para que se tratara con especial cuidado.

Por mi parte no doy total crédito a las bondades de los captores vietnamitas por lo menos en una primera etapa, pues quien ha estado preso, aun en tiempos de paz, conoce la "delicadeza" con que son tratados los prisioneros por sus carceleros. Me imagino el trato en tiempo de guerra cuando cada minuto puede ser el último que cuentes.

Pero debemos recordar que los vietnamitas utilizaron tácticas muy inteligentes que cambio el curso de la guerra a su favor y, en cuanto a los interrogatorios e investigaciones, estuvieron asesorados muy especialmente por experimentados cubanos que viajaron a Vietnam con ese fin. Hace sólo unos meses salió a la luz Fernando Barral, un cubano nacido en España, sicólogo de profesión, hábil e inteligente, que fue enviado a Vietnam precisamente para interrogar a McCain. Lo que recogió Barral de sus entrevistas con el hoy candidato presidencial norteamericano no se ha dado a la publicidad… por ahora. Es decir, que si Cuba estuviera detrás de esta investigación, publicada sorpresivamente en un lugar tan distante, los bien guardados legajos con los detalles investigativos del meticuloso Barral pudieran ver nuevamente la luz.

Foto: John McCain conversa con Fernando Barral durante el cautiverio del primero en Vietnam.