Fidel Castro se vuelve a interesar por la batalla de Cangamba, en Angola. Y a diferencia de la reflexión del 3o de septiembre, lo hace entrando en algunos detalles de ese combate, claro que a través de fragmentos de un libro de Jorge Martín Blandino, publicado en 2007 (ver Granma). "Cuando escribí la reflexión sobre Cangamba, no conocía" el libro de Blandino, que se publicó "cuando por razones de salud yo no estaba ya en la primera línea", dice Fidel.
viernes, 10 de octubre de 2008
Cangamba revisitada
Fidel Castro se vuelve a interesar por la batalla de Cangamba, en Angola. Y a diferencia de la reflexión del 3o de septiembre, lo hace entrando en algunos detalles de ese combate, claro que a través de fragmentos de un libro de Jorge Martín Blandino, publicado en 2007 (ver Granma). "Cuando escribí la reflexión sobre Cangamba, no conocía" el libro de Blandino, que se publicó "cuando por razones de salud yo no estaba ya en la primera línea", dice Fidel.
jueves, 2 de octubre de 2008
CANGAMBA
Después de semanas de promoción en los medios cubanos, incluida una reflexión de Fidel Castro, hoy se estrena en los cines isleños, la película Kangamba, que aborda la batalla de agosto de 1983, entre soldados cubanos y angolanos por un lado, y los rebeldes de la UNITA con el apoyo sudafricano, por el otro. En ese combate, del día 2 al 11, las fuerzas cubanas, compuestas por 92 hombres, que estaban dislocadas en Cangamba, un poblado ubicado en el sureste angolano, se vieron sorprendidas por 16 batallones de la Unión Nacional para la Independencia Total de Angola (UNITA). Sin embargo, los cubanos y los efectivos de las Fuerzas Armadas para la Liberación de Angola (FAPLA) lograron resistir en una batalla que, según las cifras, parecía perdida. Norberto Fuentes, que conoce al dedillo la guerra en Angola y que tiene varios libros –ya sea publicados o en barbecho- sobre ese conflicto, como El último santuario, me explicó que Cangamba es una de las tres batallas fundamentales de la guerra en Angola, junto a la de los accesos de Ebo (noviembre de 1975) y a la de Cuito Cuanavale (noviembre de 1987-marzo de 1988). En la de Cangamba se conjuga “el heroísmo de los combatientes cubanos y la torpeza de sus mandos a nivel de regimiento”, dice Fuentes. Eso porque mientras en la plaza sitiada se resistía, los comandantes cometieron graves errores táctico-operativos y enviaron dos columnas, compuestas por blindados y apoyo de infantería, que lograron ser frenadas por la UNITA y los sudafricanos, sin lograr el objetivo de romper el cerco. "Aunque lo que permanece es la bravura de los sitiados. Fue decisivo".
Fueron 10 días de combate que sólo la aviación –con pilotos y misiles llevados especialmente desde La Habana, en una medida desesperada- logró poner fin temporalmente al sitio, tras lo cual sacaron rápidamente a los hombres que aun resistían (16 murieron) con helicópteros, antes de que llegaran los sudafricanos con todo su poder de fuego. Cangamba se perdió y quedó en poder de la UNITA hasta años después de que los cubanos dieran por terminada su misión en Angola (1988). Sin embargo quedó el recuerdo del heroísmo de los cubanos que sitiados siguieron luchando. Como el médico que se autosuministró anestesia y él solo se amputó una pierna, destrozada por la metralla. O el caso del suboficial José René González Sarmiento que pese a quedar ciego, siguió disparando orientado por las indicaciones de sus compañeros.
En su reflexión, Fidel junto con pedir reiteradamente que se haga otra película sobre Cangamba, por lo que se deduce que esta no le gustó, deja rápidamente a un lado esta batalla para hablar de Cuito Cuanavale. La razón de esto: según Norberto Fuentes porque en este combate él tuvo un papel obligatoriamente limitado. Se pasó una semana metido en el MINFAR sólo enviando mensajes de apoyo a los combatientes de Cangamba. "Su misión fue alentar la resistencia. No tenía otra opción. No fue igual que en Cuito Cuanavale, donde su genio militar (en este caso en función táctica) y político (en función estratégica) pudo desplegarse, ya fuese teledirigiendo las tropas desde La Habana o aprovechando sus éxitos en el terreno para imponer sus condiciones en las negociaciones que efectuaba con Sudáfrica y Estados Unidos", sostiene Fuentes.
lunes, 21 de julio de 2008
El video-gate


Videos inéditos pero no desconocidos. La semana pasada un canal de televisión de Miami dio a conocer fragmentos de unas grabaciones de video realizadas en Angola a fines de los 80, donde aparecen los generales Arnaldo Ochoa y Patricio de la Guardia, entre otros importantes militares de la misión militar cubana en ese país africano. Esas escenas fueron exhibidas la misma semana que se cumplieron 19 años del fusilamiento de Ochoa y de la condena a 30 años de prisión de De la Guardia por la llamada Causa Número 1, en un supuesto caso de narcotráfico.
La conductora del programa María Elvira Live, María Elvira Salazar aseguró que esos videos permanecieron por casi dos décadas ocultos en las “bóvedas secretas del castrismo” y aseguró que ahí se podían apreciar la vida de “lujos y excesos”, los “privilegios” y las “orgías sexuales”en la que participaban esos militares. Además sostuvo que esos videos sirvieron a Raúl Castro en la Causa Número 1 para imponer los castigos que se aplicaron.
Sin embargo, esos videos no son de los archivos del régimen cubano, sino que forman parte de unas grabaciones personales realizadas por el escritor cubano Norberto Fuentes, quien actualmente vive en Estados Unidos. Y lo poco que mostró María Elvira Live, entre otras imágenes, es a Ochoa y De la Guardia en la piscina de la casa donde residía el primero como jefe de la misión militar cubana en Angola. Además, los militares aparecen en compañía de sus esposas y lo más “escandaloso” son algunos besos que De la Guardia le da a su esposa de entonces, María Isabel Ferrer.
Imágenes de estos videos fueron publicados en 1999 en el libro Dulces Guerreros Cubanos, del propio Norberto Fuentes, por lo que su existencia no era desconocida.
La serie de programas emitidos desde el lunes 14 al jueves 17, e interrumpida abruptamente pese a la promesa de la presentadora de seguir mostrándolos, claramente era una apuesta por ensuciar el nombre de Ochoa, pero especialmente el de Patricio de la Guardia, quien actualmente vive libre -aunque vigilado- en La Habana. Hace tres años un libro afirmó -sin ningún tipo de pruebas ni sustento- que De la Guardia había asesinado a Salvador Allende, en La Moneda, en septiembre de 1973.