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miércoles, 9 de noviembre de 2011

Un fantasma te acompaña, Fidel

Por Norberto Fuentes y Pedro Schwarze

Con motivo del anuncio en Cuba de la designación del general Leopoldo Cintra Frías como nuevo titular del Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (MINFAR), en reemplazo de Julio Casas Regueiro, fallecido en septiembre pasado, la agencia The Associated Press (AP) distribuye esta fotografía donde aparece supuestamente Cintra Frías marchando junto a Fidel Castro. El pie dice que fue tomada el 15 de enero de 1972 durante unos ejercicios militares en Cuba. La fotografía fue entregada a AP por la agencia cubana Prensa Latina, quien a su vez la obtuvo del MINFAR. Sin embargo, el hombre que camina a la diestra del jefe de la Revolución es el comandante Arnaldo Ochoa Sánchez, entonces jefe del Ejército Occidental, y quien también llegaría a ser general, pero que el mismo Fidel Castro mandó a fusilar el 13 de julio de 1989, luego de un controvertido proceso llamado Causa Número 1. Las maniobras efectuadas en un polígono de la región desértica de Guahanacabibes, en el extremo occidental de Cuba, fue un despliegue de fuerza y del más moderno equipamiento soviético para mostrar a una comisión del Ejército chileno. El militar que salta a tierra desde el vehículo de comunicaciones es el coronel Roberto Souper, que estará al frente del Regimiento “Tacna” y que se lanzará al frente de una columna de tanques contra el palacio presidencial de La Moneda, en Santiago de Chile, en una intentona golpista, en junio de 1973, dos meses y medio antes del derrocamiento definitivo de Salvador Allende por parte de Augusto Pinochet. La foto —es evidente— fue escogida por alguien en el MINFAR o en Prensa Latina que no sabe absolutamente nada sobre la historia de la Revolución Cubana. O sencillamente metió la mano en el bulto y sacó ésta. Total, ¿no son los dos medio indios, medio mestizos? Orientales, como se dice. La tercera parte de corpachón que le sacaba Ochoa a Polo y el típico gesto altanero que nunca llegó Polo a desarrollar son datos exclusivos del conocimiento personal. Eso tiene un remedio, no obstante. El consejo es que eduquen a sus nuevos dirigentes. Se trata de evitar estos garrafales errores publicitarios.

lunes, 5 de septiembre de 2011

Las Fuentes de los videos


Podría ser un caso de estudio en las universidades norteamericanas pero también un ejemplo de cómo algunos magistrados creen estar en la república independiente de Miami y no formando parte del sistema judicial de Estados Unidos. Eso porque contra toda jurisprudencia avalaron la tesis de que una grabación de video histórica no tiene dueño.

Este es el caso. El 15, 16, 17 y 18 de julio de 2008, con motivo del aniversario de la Causa Número 1 en Cuba, un caso de 1989 de supuesto narcotráfico que terminó con el fusilamiento de cuatro militares entre ellos el general Arnaldo Ochoa y el coronel Antonio de la Guardia, la cadena de televisión de Miami Mega-TV, en el programa María Elvira Live!, emitió fragmentos de unos videos supuestamente inéditos y desconocidos hasta ese momento, obtenidos de las “bóvedas del régimen castrista”.

En las imágenes aparecían, entre otros, Ochoa y el general Patricio de la Guardia (hermano gemelo de Antonio), durante algunos ratos libres en su misión militar en Angola, a fines de los años 80.

Sin embargo, los videos no habían salido de las “bóvedas” del régimen cubano, sino de los archivos personales del escritor Norberto Fuentes, quien grabó con su cámara esas escenas en Luanda. Fuentes, autor de libros como Dulces guerreros cubanos (donde aparecen algunas de la imágenes de los videos emitidos en Mega TV) y La autobiografía de Fidel Castro, exigió a Maria Elvira Salazar que no siguiera exhibiendo en su programa esos videos de su propiedad, algo que ella continuó haciendo durante cuatro días, hasta mostrar unos 100 minutos de ese material. Los capítulos del programa fueron subidos al sitio Youtube, pero ante la evidencia de un conflicto legal por derechos de autor, el portal decidió bajarlos meses después.

Norberto Fuentes presentó una demanda contra Mega Media Holdings Inc., propietaria de Mega TV, por el uso de videos privados sin su permiso ni consentimiento. Pero no sólo eso. Fuentes y su abogado, Richard Burton, denuncian que esas cintas fueron robadas de su archivo, sin que hasta ahora Salazar haya explicado razonablemente cómo las obtuvo. Como era de esperar, la causa fue acogida por el juez de turno. Pero este año el juez de distrito Federico A. Moreno decidió poner en el caso a otro magistrado, Edwin G. Torres, quien rechazó los argumentos de la demanda, esgrimió el argumento de fair use y aseguró que la exigencia de Fuentes no tenía razón tratándose de un video de carácter histórico.

Sin embargo, esos argumentos no tienen validez y existen múltiples ejemplos. Quizá el más conocido sea el de la llamada película Zapruder, el único registro completo del asesinato de John F. Kennedy, en Dallas, en 1963. La filmación de 18 segundos fue vendida a la revista Life (pese a su innegable valor histórico) y recientemente el gobierno de Estados Unidos pagó US$ 16 millones por obtener una copia de la misma.

Para sorpresa de Mega-TV, de María Elvira Salazar (quien está en tratativas para emigrar a la cadena CNN en Español), de sus abogados y de los jueces de Miami, el abogado Burton decidió apelar al fallo de Torres-Moreno, y el caso ahora debe ser visto por una corte de apelaciones federal, lejos del hervidero del sur de la Florida.

lunes, 21 de julio de 2008

El video-gate



Videos inéditos pero no desconocidos. La semana pasada un canal de televisión de Miami dio a conocer fragmentos de unas grabaciones de video realizadas en Angola a fines de los 80, donde aparecen los generales Arnaldo Ochoa y Patricio de la Guardia, entre otros importantes militares de la misión militar cubana en ese país africano. Esas escenas fueron exhibidas la misma semana que se cumplieron 19 años del fusilamiento de Ochoa y de la condena a 30 años de prisión de De la Guardia por la llamada Causa Número 1, en un supuesto caso de narcotráfico.

La conductora del programa María Elvira Live, María Elvira Salazar aseguró que esos videos permanecieron por casi dos décadas ocultos en las “bóvedas secretas del castrismo” y aseguró que ahí se podían apreciar la vida de “lujos y excesos”, los “privilegios” y las “orgías sexuales”en la que participaban esos militares. Además sostuvo que esos videos sirvieron a Raúl Castro en la Causa Número 1 para imponer los castigos que se aplicaron.

Sin embargo, esos videos no son de los archivos del régimen cubano, sino que forman parte de unas grabaciones personales realizadas por el escritor cubano Norberto Fuentes, quien actualmente vive en Estados Unidos. Y lo poco que mostró María Elvira Live, entre otras imágenes, es a Ochoa y De la Guardia en la piscina de la casa donde residía el primero como jefe de la misión militar cubana en Angola. Además, los militares aparecen en compañía de sus esposas y lo más “escandaloso” son algunos besos que De la Guardia le da a su esposa de entonces, María Isabel Ferrer.

Imágenes de estos videos fueron publicados en 1999 en el libro Dulces Guerreros Cubanos, del propio Norberto Fuentes, por lo que su existencia no era desconocida.

La serie de programas emitidos desde el lunes 14 al jueves 17, e interrumpida abruptamente pese a la promesa de la presentadora de seguir mostrándolos, claramente era una apuesta por ensuciar el nombre de Ochoa, pero especialmente el de Patricio de la Guardia, quien actualmente vive libre -aunque vigilado- en La Habana. Hace tres años un libro afirmó -sin ningún tipo de pruebas ni sustento- que De la Guardia había asesinado a Salvador Allende, en La Moneda, en septiembre de 1973.

martes, 15 de julio de 2008

Feliz aniversario de la muerte

A 19 años de los fusilamientos del llamado Caso Ochoa.

Crónica de Norberto Fuentes publicada en El Nuevo Herald, el 11 de julio de 1999.

13 de Julio, 1989. La Revolución Cubana se acaba un poco antes de las 02:00 AM. Arnaldo Ochoa, Antonio de la Guardia, Amado Padrón y Jorge Martínez han sido fusilados por seis hombres al mando del coronel Luis Mesa en un potrero cercano a la base aérea de Baracoa, al oeste de La Habana. Se llevan con ellos la última posibilidad que tuvo un pueblo americano de existir en la historia como hombres indómitos, aunque fuese a su propia medida. Ahora, con los cadáveres de los cuatro compañeros que han sido fusilados, todavía insepultos y botando humo, estamos en el plano inclinado que conduce al país del que nunca escaparemos, de nuestras putas baratas y cabrones de la vida, y Fidel Castro, el hombre que una vez estuvo sentado en el trono milenario de Haile Selaise, mientras las tropas desfilaban en su honor, convertido en una caricatura de él mismo, criminal desnudo. Los habían arrestado un mes antes, el 12 de junio. Arrestado Arnaldo Ochoa a las 08:30 PM en el Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, y los mellizos Antonio y Patricio de la Guardia, con un intervalo de minutos de separación, hacia la misma hora, en el Ministerio del Interior. No habrá amanecer para esta noche que ha comenzado. La última llama, que —con la perfección simétrica del hilo— saja la luz de las tinieblas, la nada del todo, se apaga. Estas tres criaturas, tres hombrecitos ahora cabizbajos, el mentón clavado en el pecho, aún enfundados en sus uniformes verdeolivo de mangas cortas y siendo conducidos entre toscos y reconocibles guardianes en los Ladas sin rótulos hacia los centros de procesamiento, mustios ahora para siempre y callados como muertos mientras escuchan los indicativos de las plantas Yaesu que parecen apoyarse en oleadas de ruido parásito, no tiene la menor capacidad para reconocer que el poder ha sido trasladados a ellos, que ha escapado de las manos de Fidel Castro porque ya Fidel Castro no es más la Revolución Cubana y que en una suerte de desplazamientos telúricos de las fuerzas de presión y cambio ejercidas desde adentro de los procesos revolucionarios, ellos lo poseen, todo el poder, todas sus posibilidades.

Pero enseguida quebraron la voluntad de Arnaldo, haciéndolo aparecer contrito y bovino en el Tribunal de Honor. “Les prometo a todos que mi último pensamiento será para Fidel”, dijo. Después Fidel visitó a Tony en Villa Marista y lo comparó con el samurai al cual el Shogún le pide su honor, pero le garantizó la vida a cambio de su inculpación.

Estuvieron advertidos, no obstante, y tuvieron tiempo para pensar sus coartadas e incluso escapar. Yo mismo avisé.

Era perceptible, bajo la gruesa capa de su altanería—que habitualmente le servía a Ochoa para su trato con los demás hombres—, que sus músculos comenzaban a tensarse, a la defensiva mientras le contaba que Raúl Castro me había mandado el recado de que me apartara de él y de Tony.

—Además, hay 200 000 dólares de los nicas que están perdidos, y Raúl dice que tú los tienes.

Arnaldo bajó intuitivamente la pierna izquierda del muro de piedras. Yo retrocedí. Quizá un paso. Los dos brazos de Arnaldo Ochoa se desplomaron a ambos lados. Quiso decir algo. Yo pensé que no me había entendido.

Creo que soy el único hombre que tuvo la oportunidad de ver a Arnaldo Ochoa palidecer y que los labios por un instante le temblaran, al igual que su voz.

—¿Que tú dices?

—200 mil dólares, los nicas, Raúl dice que tú los tienes.

—¿Te dijeron eso?

Y los brazos desplomados.

Se recuperó a medias, aún con la vista en ninguna parte, y él mismo ausente, y dijo algo que solo se oye en las películas.

—Estoy perdido.

Yo quedé contemplando a aquel hombre que había soltado amarras y que parecía haber abandonado el contacto con la tierra, y al que sería difícil ver sonreír una vez más, y cuya habitual conducta, franco y bromista, el tipo campechano, era historia pasada, y que de hecho no volví a ver más a no ser en los fragmentos de video tape editados por la televisión cubana del juicio que estaba a punto de celebrarse y del cual nosotros, desde luego, no teníamos idea.

—Arnaldo, ¿qué pasa?

—¿Dónde tú dices que fue eso, quiénes estaban delante?

—Raúl, Aldana, y Alcibíades, en el Comité Central, el lunes. Menos de 72 horas.

—Yo no soy hombre de 200 mil dólares.

Comencé a asentir, maquinalmente.

—Esos 200 000 dólares —dijo Arnaldo—. Eso no es lo que cuenta aquí. Y yo tampoco soy un hombre de 900 mil dólares. Ni de uno o dos milloncitos de dólares. Yo soy un hombre de no menos de 900 millones de dólares. Que esos son los negocios que se están haciendo aquí. Todos esos negocios que hacen tus amigo —una referencia a Tony y su gente— son cosas de muchachos, negocios miserables.

Parecía recuperar el viejo aplomo.

—Pero óyeme lo que te digo. Óyeme bien. Aquí se están haciendo negocios de muchos millones. Y tus amigos están fuera de todo. Ellos creen que están adentro. Pero no lo están. Aquí la jugada es de altura, socio. Y es en el juego que había que estar. Y yo sé quiénes lo están haciendo. Negocios de 900 y 1 000 millones. Mínimo.

Miró hacia su izquierda y comprobó que su chofer aguardaba, dentro del carro. Ochoa me estaba apuntando con el índice.

—Los negocios que yo quiero hacer son de no menos de 900 millones de dólares. Me tengo que ir.

No recibí ninguna expresión de gratitud, como esperaba. Estuvimos caminando. Llevábamos un paso cansino. Como deshaciéndonos de las armaduras después del combate.

Arnaldo fue arrestado el 29 de mayo en la oficina de Raúl Castro, cinco días después de esta conversación. El sábado le dijeron que cogiera su Land Rover y se fuera a Holguín, su tierra natal, y aprovechara para ver «las transformaciones de la Revolución».

Queda la esperanza de que faltara a su promesa de pensar en Fidel cuando lo pegaban al palo. Que no se hubiese puesto a esa hora con esa bobería. Sé que rechazó la venda y que le ataran las manos y que extendió los brazos como un crucificado y entonces se encogió de hombros como diciendo y ahora qué falta y que sacó el pecho, erguido como la proa de un acorazado que bate un mar de galerna, para que le encajaran bien las balas.