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jueves, 18 de junio de 2009

Muere la viuda de Allende

La viuda del fallecido Presidente socialista chileno Salvador Allende, Hortensia Bussi, falleció esta tarde a los 94 años en su domicilio en Santiago. Según trascendió, la "Tencha" se encontraba en compañía de su hija, la diputada Isabel Allende, al momento de su deceso, ocurrido a las 14 horas. Tras el golpe de Estado de 1973, la mujer se exilió en México, y cada vez que pasó por La Habana recibió el mejor trato de parte del aparato cubano y al punto de ser recibida o visitada frecuentemente por Fidel Castro. Esto no le impidió, durante la segunda visita de Castro a Chile, en noviembre 1996 para la VI Cumbre Iberoamericana realizada en Santiago y Viña del Mar, durante un acto organizado por el Partido Socialista, abogar ante el gobernante cubano por una apertura democrática y elecciones libres en la isla.

miércoles, 11 de febrero de 2009

Bachelet inicia su histórica visita

En su primera jornada de visita de Estado a Cuba, la Presidenta de Chile, Michelle Bachelet, fue recibida este miércoles por Raúl Castro en el Palacio de la Revolución. Se trata de un viaje altamente simbólico, ya que un gobernante chileno no pisaba tierra cubana desde que en 1972 lo hizo Salvador Allende, y que tiene el objetivo declarado de fomentar la "integración y el diálogo". Ambos gobernantes mantuvieron conversaciones oficiales antes de asistir a la firma de varios acuerdos.

Más temprano, Bachelet -quien llegó la noche del martes procedente de Honduras- depositó una ofrenda floral ante el Monumento al poeta y héroe nacional cubano, José Martí. Posteriormente, visitó el Memorial José Martí en la Plaza de la Revolución. A eso del mediodía asistió a la firma un memo de entendimiento en materia de colaboración biotecnológica, en el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB). El objetivo de dicho acuerdo explora "la posibilidad en el futuro de cooperar para efectivamente hacer transferencia tecnológica, identificar, hacer estudios conjuntos y poder tener un trabajo que nos permita salir adelante en los temas de salud", explicó la mandataria.

La Presidenta también sostuvo un encuentro en la Fundación del Nuevo Cine Latinoamericano, además de inaugurar una exposición de arte cinético en la Casa de las Américas.

Tras la reunión con Raúl Castro, la mandataria chilena se entrevistó con el arzobispo de La Habana, cardenal Jaime Ortega, antes de asistir a una cena oficial ofrecida por el Presidente cubano.

En su agenda para este jueves, además de inaugurar un seminario económico bilateral y pronunciar una conferencia magistral en el Aula Magna de la Universidad de La Habana, Bachelet tiene previsto inaugurar la XVIII Feria Internacional del Libro de la capital cubana, en el que Chile es el "invitado de honor".

Se espera que en algún momento de su visita se encuentre con Fidel Castro.

sábado, 10 de enero de 2009

El abrazo contaminante

Cuentan los antiguos que el arma más certera que tenía el máximo líder de la Revolución no era su fusil con mira telescópica ni sus pistolas Browning o Steichin que acostumbraba portar al cinto, sino que el llamado “abrazo contaminante”, un dispositivo circunstancial –no necesariamente de proximidad física– que le permitía anular a sus detractores, sacar del camino a sus posibles amenazas y arruinar a sus enemigos.

En estas más de cinco décadas (ya que el uso de aquel “abrazo” comienza antes del triunfo de su insurgencia en 1959), la lista de quienes se vieron afectados por este elemento, considerado por algunos como supersticioso, es prácticamente interminable. Desde presidentes de EE.UU., gobernantes latinoamericanos, líderes soviéticos, opositores políticos y los más diversos personajes que se enfrentaron o se cruzaron con el Comandante en Jefe.

“El abrazo aparentemente cordial de (Fidel) Castro para sus visitantes, sin embargo, pudo volverse pronto letal, una vez que comprendió el poder total que tenía sobre ellos”. Así se refirió sobre el tema la norteamericana Georgia Anne Geyer, en su biografía sobre el líder cubano El patriarca de las guerrillas.

Como ejemplos del efecto de este poder se destacan los casos de tres chilenos. Sin duda, el más importante es el de Salvador Allende. El político chileno viajó insistentemente a La Habana en los 60 y lo volvió a hacer cuando era Presidente, y siempre se encontró con Castro. La contaminación, eso sí, se empezó a notar tras la larga visita del dirigente isleño a Chile a fines de 1971, tras la cual comenzó el declive y el período más complejo del gobierno de la Unidad Popular, que terminó en el golpe de Estado de 1973 y la muerte del mandatario. Para el máximo jefe de la Revolución Cubana, Allende y su vía pacífica al socialismo, representaba una amenaza para su apuesta política y su liderazgo continental.

En febrero de 2002, el líder de la derecha chilena y quien aparecía como el seguro ganador de las elecciones presidenciales, Joaquín Lavín, hizo una apuesta arriesgada y viajó a La Habana, ocasión en la que se encontró en dos oportunidades con el entonces Presidente cubano. Algunos podrán decir que el destino y la derrota de Lavín en los comicios de 2004 pudieron estar determinados por el desgaste del candidato y/o por la aparición de un rival fuerte del mismo sector político, como fue Sebastián Piñera. Pero no se deben descartar los efectos de su paso por las calles habaneras.

Norberto Fuentes, autor de La autobiografía de Fidel Castro, escribió en marzo de ese año un artículo en el que analizaba el viaje de Lavín, y lanzaba algo que ahora parece una profecìa. "Desde luego, debemos pensar que alguien en Chile esté queriendo dañar el futuro político de Lavín, colocándolo a la distancia de captura del abrazo contaminante. Fidel conoce que el talón de Aquiles de la política chilena reside en sus ofuscamientos legalistas. En este terreno Fidel tiene la experiencia de haber lidiado con un Chile mucho más difícil, que fue el de Allende, y contribuyó decisivamente a derrocarlo con uno de esos abrazos, pero uno largo, muy largo, interminable".

“Bobito” y “"nuevo testaferro de Estados Unidos en la región", fueron los calificativos que Fidel Castro usó para referirise a José Miguel Insulza, entonces ministro chileno del Interior y recién elegido secretario general de la OEA, en mayo de 2005. El enojo del gobernante cubano se debía a los comentarios de Insulza quien sostuvo que la OEA debía promover la democracia en todos los países, incluyendo Cuba. Para nadie es un secreto que el chileno -quien se encontró con Castro en enero de 1996, en Cuba, cuando era canciller- buscaba el cargo en ese organismo regional, como un trampolín para de ahí saltar a una candidatura presidencial y llegar así a La Moneda. Se desconocen los alcances del contagio del que hemos escrito y si este se puede extender por medio su hermano, Raúl Castro, pero resulta llamativo que pocas semanas después que Insulza se reuniera en Costa do Sauípe (Brasil) con el nuevo Presidente cubano –en un hecho inédito entre un secretario general de la OEA y un dirigente isleño, considerando que Cuba fue expulsada de ese organismo en 1962-, el chileno desistió de su candidatura presidencial y asumió su fracaso político.

No está claro si los efectos de ese dispositivo están aún vigentes, por lo que se ignora si la Presidenta Michelle Bachelet, quien el próximo mes realizará una visita a la isla, se podría ver bajo el influjo de ese “abrazo”. Tal vez no sería malo si antes de viajar, de reunirse con el actual Presidente y ante la posibilidad de un eventual encuentro con el Comandante en Jefe, la gobernante chilena busca los consejos, la ayuda y, si se puede, la protección de un sacerdote yoruba.

FOTO: Fidel Castro abraza al cosmonauta Yuri Gagarin.

jueves, 8 de enero de 2009

La disidencia en la agenda

La Presidenta Michelle Bachelet tiene programado hacer un viaje que ninguno de los tres gobernantes que vinieron después de la dictadura de Pinochet, se atrevió a hacer. A mediados de febrero y con motivo de la Feria del Libro de La Habana, que en esta versión tendrá a Chile como país invitado, Bachelet desembarcará en la capital cubana para romper con un tabú de la política chilena. Ello después de 36 años de que el Presidente Salvador Allende hiciera su último viaje a la isla. Y lo hace en un escenario cambiado, con Fidel Castro alejado del ejercicio público y con Raúl Castro con el control cabal del país y de las riendas del poder. Sin embargo, voces de la derecha y de la Democracia Cristiana (oposición y coalición gobernante, respectivamente) han exigido que la Presidenta marque en su agenda reuniones con la disidencia cubana interna. Unos encuentros que sólo podrían tener algún efecto en el escenario político interno chileno, y ninguno en el juego cubano.

Son los gobiernos (de países europeos y latinoamericanos) que han mantenido negociaciones y conversaciones tranquilas y alejadas de las cámaras y de toda estridencia, los que han podido conseguir beneficios para los disidentes y su difícil apuesta. Por el contrario, aquellos que quisieron asumir una postura de enfrentamiento con La Habana y que, haciendo oídos sordos a las exigencias oficiales cubanas, se encontraron con la discrepancia política, se estrellaron en un muro y todos sabemos como terminaron. Estoy pensando en Aznar, de España, y en Fox, de México. En ambos casos, concluyeron sus gobiernos abiertamente desprestigiados, y sus esfuerzos en pro de la disidencia cubana, tuvieron un precio demasiado alto para sus supuestos beneficiarios. Fox quedó trasquilado tras el escándalo de la cumbre de Monterrey de 2002, cuando le pidió a Fidel que se fuera después del almuerzo para no encontrarse con Bush ("me acompañas a la comida y de ahí te regresas", dijo el mexicano en las grabaciones reveladas por Castro). Aznar, como aliado incondicional de Bush en su guerra en Irak, quedó como embustero cuando culpó a ETA de los atentados de marzo de 2004, pese a que todos sabían que los responsables eran otros. Mientras que la disidencia cubana recibió un fuerte remezón en abril de 2003, cuando 75 de los suyos fueron sentenciados a condenas de prisión de hasta 25 años.

Otra cosa es el doble rasero de los mismos políticos que exigen reuniones con la disidencia cubana, pero que callan cuando los gobiernos realizan visitas o firman acuerdos comerciales con países no-democráticos, como es el caso de China (un socio demasiado importante para molestar), sin pedir ningún tipo de contacto con los grupos de oposición interna.

domingo, 23 de noviembre de 2008

Bachelet en plan verde olivo

Michelle Bachelet será la primera Presidenta de Chile en visitar Cuba después que lo hiciera por última vez Salvador Allende en 1972. Ello pese a la oposición y las malas caras de algunos de los socios de la coalición gobernante chilena. Así lo afirmó el diario La Tercera en su edición de hoy. La visita se llevaría a cabo en febrero de 2009, coincidiendo con la Feria del Libro de La Habana que estará dedicada a Chile. Bachelet fue invitada a visitar La Habana apenas asumir la Presidencia, en marzo de 2006, por el Vicepresidente cubano Carlos Lage, pero no se ha logrado concretar ahora.

Chile y Cuba restablecieron relaciones diplomáticas plenas en 1995, interrumpidas tras el golpe de Estado de 1973. Según La Tercera, la Presidenta sudamericana "ha comentado en privado que considera que Chile tiene una deuda de 'gratitud' con Cuba, ya que recibió a numerosos exiliados durante el régimen militar, incluidos varios amigos suyos". Bachelet espera reunirse, aparte de con el Presidente Raúl Castro, con el líder de la Revolución Cubana, Fidel Castro. La gobernante viajó a la isla en dos oportunidades cuando era ministra de Salud. Y en julio de 2006 saludó al pasar al ex Presidente cubano en una cumbre de Córdova, Argentina. Pero hasta ahora no se conocen personalmente.

jueves, 11 de septiembre de 2008

Recuerdos del 11


Filiberto Castiñeiras
Ex coronel MININT

Se cumplen 35 años de aquel día que estremeció a Chile y al mundo. Un cruento golpe de Estado contra un gobierno establecido acorde a los lineamientos democráticos que existían en el austral país. Era Chile en aquel entonces la bandera democrática de lo que se podía ser, contraria a la teoría de Fidel Castro, una revolución sin violencia.

En La Habana todos los mecanismos que de una forma u otra seguían paso a paso el desarrollo de los acontecimientos en Chile estaban en estado de alerta. Fidel había partido días antes para un largo viaje que incluía Vietnam. Abordó el IL-62 soviético con la percepción de que no estaba lejano el momento en que se desataría la violencia. Muchas eran las informaciones que le habían llegado a través de la Dirección General de Inteligencia y de los oficiales de la Dirección de Liberación, esta última dirigida por Manuel Piñeiro, que trabajaban desde dentro de Chile en contacto con los distintos partidos políticos. La intentona del "tancazo", del 29 de junio, había sido la confirmación de lo que podía suceder. Había alertado a Allende de distintas maneras pero el Presidente seguía confiado en la justeza de su accionar sin avizorar la traición. “En Chile no pasa ná”.

Ante la inminencia de los hechos, Fidel ordenó reforzar el trabajo de apoyo en todas las direcciones. En Tropas Especiales se designó un pequeño grupo de altos oficiales para reforzar el mando del personal que ya estaba en Chile para la protección de la embajada y que, además ayudarían a los máximos dirigente de los partidos de la unidad popular, fundamentalmente el PC y PS, y a sus aparatos militares, en la revisión y confección de los planes de acción.

En la embajada cubana en Chile, desde el mismo momento del restablecimiento de las relaciones diplomáticas y con vistas al viaje que realizaría Fidel Castro a ese país en 1971, se había conformado lo que se llamo el Grupo Mixto, que tenía a su cargo la protección de la embajada y sus instalaciones, así como la seguridad personal del embajador. Los oficiales mejor preparados de esta tropa, podrían asesorar también a los miembros del GAP y de los distintos partidos.

El Grupo Mixto fue llamado así por la composición no clásica de una unidad de combate. Tres escuadras de alrededor de 15 hombres cada una reforzadas con ametralladoras RPK y lanzacohetes RPG. Todos con su correspondiente abastecimiento de municiones y una reserva suficiente para que cada funcionario de la embajada pudiera convertirse en un soldado más ante cualquier situación. Al frente de este primer grupo se designó a Manuel González Silverio, entonces Jefe de Operaciones de las Tropas Especiales.

El personal para la nueva misión fue escogido entre aquellos con mejores condiciones físicas y con mayor experiencia militar. Se elaboró un intensivo plan de preparación, haciendo énfasis en las practicas de tiro con todo el armamento, incluido el tiro con lanzacohetes desde el interior de habitaciones para valorar sus consecuencias. El grupo contaba también con un médico y un enfermero con su correspondiente equipamiento.

Todos cumplieron con las tareas para las que estaban destinados. Todos sin excepción estuvieron listos a la hora del combate. Patricio de la Guardia se hizo cargo del mando militar de todo el personal. Claro que subordinado a los requerimientos del embajador Mario García Inchaustegui, diplomático de profesión, digno y corajudo hombre. El Grupo Mixto estaba preparado aquel martes 11 de septiembre. Todas las posiciones de defensa de la embajada habían sido tomadas y la protección personal del embajador reforzada. Las columnas de marcha de los vehículos y el personal que saldría en apoyo del Presidente cuando este lo solicitara, estaban listos. La adrenalina, a flor de piel. La respuesta inmediata y contundente ante el primer amago de ataque a la embajada hizo saber a qué se tendrían que enfrentar.

Una primera llamada al Presidente Allende informándole de la disposición del grupo para acudir en su apoyo o en la dirección que él indicara obtuvo respuesta negativa. Allende no quería involucrar a los cubanos en una lucha entre chilenos, y Fidel había dejado claro que cualquier acción se ejecutaría solamente con la autorización de Allende. Una segunda llamada ya avanzada la mañana obtuvo la misma negativa. El resto de la historia ya ha sido contada de diversas maneras. En todas ha quedado siempre de manifiesto la hidalguía y valentía de un hombre honesto que creyó en sus ideas, que confió cándidamente hasta en quienes podían ser sus enemigos y entregó su vida dejando con ello el inmenso respeto del mundo ante su nombre. Hoy Chile vive nuevos rumbos. Desanda nuevos caminos con la experiencia y el ejemplo de quien supo ser su Presidente.

domingo, 29 de junio de 2008

El historiador habanero en Santiago

El Historiador de la Ciudad de La Habana, Eusebio Leal, encargado de la notable empresa de restaurar el centro histórico de la capital cubana, viajó esta semana a Chile encabezando la delegación del Partido Comunista de Cuba para asistir a las ceremonias por los 100 años del natalicio de Salvador Allende. Durante su paso por Santiago, Leal, quien también es miembro de la Asamblea del Poder Popular (Parlamento cubano), conversó conmigo, para La Tercera, sobre los documentos de Allende que Cuba devolvió esta semana a su familia, sobre el actual momento político cubano, y sobre su trabajo de restauración, reconocido internacionalmente.

Leal explicó que los documentos de Allende regresaron a Chile por petición de la familia del fallecido Presidente y que, si bien él tenía conocimiento cabal del detalle del “embarque”, correspondía a los cercanos de Allende darlos a conocer de la manera que estimaran convenientes. Se trata de cartas, mensajes y otros documentos enviados o escritos al político socialista por distintos personajes como Fidel Castro, Pablo Neruda o Ernesto Che Guevara y que, por su importancia histórica y relevancia política, fueron llevados desde La Moneda a la embajada cubana en el “último momento” del gobierno de la Unidad Popular, y trasladados a La Habana por Beatriz Tati Allende, tras el golpe de Estado de septiembre de 1973.

El funcionario me aclaró que, aunque él participó en Santiago en el acto en que el arribo de esos papeles se hizo público, los mismos llegaron antes que él a Chile. “Cuba ha sido depositaria y custodia de estos documentos, que se han conservado en los depósitos del Consejo de Estado, donde también están los documentos de Martí, los documentos más sagrados e importantes de Cuba. Son documentos que la entonces secretaria del Consejo de Estado, Celia Sánchez Manduley (hasta su muerte, en 1980, una de las mujeres más cercanas a Fidel Castro), conservó por indicación expresa del compañero Fidel”, afirmó.

Eusebio Leal fue uno de los protagonistas del último congreso de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) de abril pasado cuando, en una de las intervenciones más celebradas en la reunión y una de las más destacadas por la prensa internacional, declaró: "Yo no me avergüenzo de los que están fuera, porque mis hijos están fuera, y jamás me avergonzaré de mi condición de padre, ni jamás les quitaré a ellos el nombre de cubanos -ellos decidieron su camino- siempre y cuando no hagan armas contra la patria que los vio nacer". Es decir, que Cuba era de todos, los de dentro y fuera, y que no se podía quitar el nombre de cubano al que partió al exterior.

Eran unas palabras que reflejaban bien el nuevo contexto y ambiente que parece respirarse en Cuba, con Raúl Castro a la cabeza del gobierno isleño. Eso a pesar de que el Historiador de la Ciudad de La Habana me haya dicho que “no hay un solo momento en la historia de nuestro país, en los últimos años, que no haya sido importante, ya que no se ha dejado un solo instante en escribir la historia”.

Por eso volví sobre esa intervención, y Leal me respondió: “Siempre he hecho uso de mi soberana libertad y todo el que expresa su pensamiento, sea en Chile, en Cuba o cualquier parte del mundo, corre el riesgo de ser mejor o peor comprendido o interpretado. Esa expresión, en el contexto que se dio era muy válida, y yo en mi declaración tomé una posición clara y definida (ante los temas que se habían debatido en el congreso). La revolución siempre es y será un hecho que sólo pueden llevar adelante hombres en libertad. Si mis hijos, otros hijos u otros cubanos decidieron tomar otro camino, yo también dije que, apreciaba y estimaba todo aquel que no levantase armas contra su patria ni contra los que los habían engendrado. Esa es la verdad”.

jueves, 26 de junio de 2008