jueves, 11 de septiembre de 2008

Recuerdos del 11


Filiberto Castiñeiras
Ex coronel MININT

Se cumplen 35 años de aquel día que estremeció a Chile y al mundo. Un cruento golpe de Estado contra un gobierno establecido acorde a los lineamientos democráticos que existían en el austral país. Era Chile en aquel entonces la bandera democrática de lo que se podía ser, contraria a la teoría de Fidel Castro, una revolución sin violencia.

En La Habana todos los mecanismos que de una forma u otra seguían paso a paso el desarrollo de los acontecimientos en Chile estaban en estado de alerta. Fidel había partido días antes para un largo viaje que incluía Vietnam. Abordó el IL-62 soviético con la percepción de que no estaba lejano el momento en que se desataría la violencia. Muchas eran las informaciones que le habían llegado a través de la Dirección General de Inteligencia y de los oficiales de la Dirección de Liberación, esta última dirigida por Manuel Piñeiro, que trabajaban desde dentro de Chile en contacto con los distintos partidos políticos. La intentona del "tancazo", del 29 de junio, había sido la confirmación de lo que podía suceder. Había alertado a Allende de distintas maneras pero el Presidente seguía confiado en la justeza de su accionar sin avizorar la traición. “En Chile no pasa ná”.

Ante la inminencia de los hechos, Fidel ordenó reforzar el trabajo de apoyo en todas las direcciones. En Tropas Especiales se designó un pequeño grupo de altos oficiales para reforzar el mando del personal que ya estaba en Chile para la protección de la embajada y que, además ayudarían a los máximos dirigente de los partidos de la unidad popular, fundamentalmente el PC y PS, y a sus aparatos militares, en la revisión y confección de los planes de acción.

En la embajada cubana en Chile, desde el mismo momento del restablecimiento de las relaciones diplomáticas y con vistas al viaje que realizaría Fidel Castro a ese país en 1971, se había conformado lo que se llamo el Grupo Mixto, que tenía a su cargo la protección de la embajada y sus instalaciones, así como la seguridad personal del embajador. Los oficiales mejor preparados de esta tropa, podrían asesorar también a los miembros del GAP y de los distintos partidos.

El Grupo Mixto fue llamado así por la composición no clásica de una unidad de combate. Tres escuadras de alrededor de 15 hombres cada una reforzadas con ametralladoras RPK y lanzacohetes RPG. Todos con su correspondiente abastecimiento de municiones y una reserva suficiente para que cada funcionario de la embajada pudiera convertirse en un soldado más ante cualquier situación. Al frente de este primer grupo se designó a Manuel González Silverio, entonces Jefe de Operaciones de las Tropas Especiales.

El personal para la nueva misión fue escogido entre aquellos con mejores condiciones físicas y con mayor experiencia militar. Se elaboró un intensivo plan de preparación, haciendo énfasis en las practicas de tiro con todo el armamento, incluido el tiro con lanzacohetes desde el interior de habitaciones para valorar sus consecuencias. El grupo contaba también con un médico y un enfermero con su correspondiente equipamiento.

Todos cumplieron con las tareas para las que estaban destinados. Todos sin excepción estuvieron listos a la hora del combate. Patricio de la Guardia se hizo cargo del mando militar de todo el personal. Claro que subordinado a los requerimientos del embajador Mario García Inchaustegui, diplomático de profesión, digno y corajudo hombre. El Grupo Mixto estaba preparado aquel martes 11 de septiembre. Todas las posiciones de defensa de la embajada habían sido tomadas y la protección personal del embajador reforzada. Las columnas de marcha de los vehículos y el personal que saldría en apoyo del Presidente cuando este lo solicitara, estaban listos. La adrenalina, a flor de piel. La respuesta inmediata y contundente ante el primer amago de ataque a la embajada hizo saber a qué se tendrían que enfrentar.

Una primera llamada al Presidente Allende informándole de la disposición del grupo para acudir en su apoyo o en la dirección que él indicara obtuvo respuesta negativa. Allende no quería involucrar a los cubanos en una lucha entre chilenos, y Fidel había dejado claro que cualquier acción se ejecutaría solamente con la autorización de Allende. Una segunda llamada ya avanzada la mañana obtuvo la misma negativa. El resto de la historia ya ha sido contada de diversas maneras. En todas ha quedado siempre de manifiesto la hidalguía y valentía de un hombre honesto que creyó en sus ideas, que confió cándidamente hasta en quienes podían ser sus enemigos y entregó su vida dejando con ello el inmenso respeto del mundo ante su nombre. Hoy Chile vive nuevos rumbos. Desanda nuevos caminos con la experiencia y el ejemplo de quien supo ser su Presidente.

El miedo no come aquí


El paso por Cuba de los huracanes Gustav e Ike (que nombres más propios de la Guerra Fría, como si se tratase del derrotero de un gigante ruso y otro norteamericano) bien pudo haberse tratado de un ensayo o una prueba para ver cuan preparado está ese país ante la eventualidad de un impacto nuclear. La isla, durante cinco décadas en la primera línea de fuego del llamado mundo bipolar, se repensó por años para esa eventualidad. Después de recibir en un período de 10 días a dos poderosos ciclones, uno de los cuales arrasó su territorio de oriente a occidente, Cuba registró millonarias pérdidas materiales (entre 3.000 y 4.000 millones de dólares) y un saldo de sólo cinco personas muertas (en Haití hubo más de 300 fallecidos y en EE.UU. 26, claro que sólo por Gustav). Pero mostró también la capacidad y organización de un aparato y un pueblo preparado para enfrentar y resistir los elementos. Desde Miami, algunos sostienen que todo esto pone en entredicho la gestión de Raúl Castro, pero evitan mencionar las diferencias de reacción entre el caso cubano y la vergonzosa experiencia de Katrina en Nueva Orleans, hace tres años. Y eso que todavía no les llega Ike.

sábado, 6 de septiembre de 2008

Lo que dejó el ciclón

El huracán Gustav no sólo dejó un rastro de desastre y tragedia a su paso por el Caribe y por Cuba, si no que también despejó cualquier duda sobre la nueva etapa por la que pasa la relación entre La Habana y Moscú. Y la mayor muestra de eso fue la llegada esta misma semana de cuatro aviones rusos con ayuda humanitaria. Ni los venezolanos y menos los chinos, que se precian de ser grandes aliados de Cuba, fueron tan rápidos como los rusos, que no están muy cerca que digamos.

El agradecimiento de los cubanos fue evidente en la nota de Granma que describía la conversación que habían sostenido los presidentes Raúl Castro y Dimitri Medvedev, y en la que el inquilino del Kremlin expresó su “apoyo solidario” y ofreció ayuda para enfrentar los destrozos dejados por el ciclón en el occidente de Cuba. Más abajo quedaron las menciones a las palabras de Hugo Chávez, a las de Alvaro Uribe, y a los mensajes provenientes de China y Bolivia, entre un gran lote de países.

Rusia muestra su interés así de reconstruir parte de las relaciones y la posición con que contaba la Unión Soviética. Moscú está en proceso de sacarse la modorra adquirida en los años de Boris Yeltsin y volver a ocupar un verdadero lugar en la escena internacional. Mientras en Osetia del Sur Rusia dejó en claro, a punta de cañones y tanques, que no está dispuesta a que la sigan pasando a llevar en lo que ha sido su área de influencia tradicional, en Cuba entrega de carpas o planchas de hierro para reestablecer su romance con La Habana.

jueves, 4 de septiembre de 2008

El ejemplo nicaragüense

Intelectuales y artistas cubanos, agrupados en la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), dijeron ayer en una declaración sentir "pesar" por el enfrentamiento entre el poeta Ernesto Cardenal y el Presidente nicaragüense, Daniel Ortega, y advirtieron de que el "lamentable diferendo" favorece a los "enemigos de los procesos emancipadores" de América Latina. "Asistimos con pesar a este enfrentamiento en una hora decisiva para el futuro de nuestro continente", sostuvo el comunicado. Quien fuera ministro de Cultura durante la revolución sandinista (1979-1990) se niega a pagar una multa a causa de una antigua demanda por injurias y calumnias reactivada recientemente y afirma que el caso constituye una "venganza política" de Ortega por haberlo criticado públicamente durante una visita a Paraguay el mes pasado.

Desembarcan los rusos... con ayuda humanitaria

Dos aviones rusos llegaron ayer a Cuba. Sin embargo, lo hicieron con ayuda humanitaria para paliar los daños ocasionados por el paso del huracán Gustav. El ciclón azotó el sábado el occidente de Cuba con vientos de hasta 240 kilómetros por hora, dañando más de 100.000 casas, devastando plantaciones y dejando pérdidas millonarias en la infraestructura civil. Gustav destrozó pueblos enteros en la provincia occidental de Pinar del Río y en la Isla de la Juventud, al sur de Cuba. Los dos aviones de carga rusos Ilyushin Il76 llevaron a Cuba tiendas de campaña, cables eléctricos, planchas de hierro, camas portátiles y frazadas. Otras dos aeronaves rusas con ayuda eran esperadas para los próximos días. En la misma línea el diario Granma afirmó que Raúl Castro recibió una llamada de su par ruso Dimitri Medvedev, con quien sostuvo una "fraternal conversación".

martes, 2 de septiembre de 2008

sábado, 30 de agosto de 2008

"Tarde años en sacarme a Fidel del corazón"

La ex amante de Fidel Castro, Natalia Revuelta Clews, rompió el silencio y por primera vez habló del romance que mantuvo con el líder de la Revolución Cubana, principalmente en la década de 1950. La mujer -quien es madre de Alina Fernandez, la llamada "hija rebelde" de Castro- fue entrevistada por el corresponsal del diario El Mundo, Angel Tomás González, para la revista Yo Dona de ese periódico. Sin embargo, a sus más de ocho décadas de vida, aún guarda la coquetería de la bella mujer de los años 50, razón por la que no permitió que fuese grabada su voz, quebrada tras una operación de laringe, y respondió por escrito a las preguntas. Revuelta confesó que "está cansada de que sólo me vean como la mujer que parió una hija de Fidel Castro". Actualmente vive en su casa habanera de Nuevo Vedado, y mantiene su apoyo a la Revolución y a su líder, "a pesar de haber sido excluida de la historia oficial", escribió el periodista. Naty, como es conocida, estaba casada con un médico cuando se involucró con Castro. Tras el triunfo de los rebeldes, su ex esposo y su primera hija, Natalí, partieron rumbo a Estados Unidos. En 1993 hizo lo mismo Alina, y algún tiempo después su nieta, Mumín, viajó a reunirse con su madre en Florida, por lo que quedó viviendo sola. "Mi familia se fue desintegrando con la emigración", sostuvo. Aquí están las reproducciones de las páginas de la revista con el mencionado artículo.

Especiales agradecimientos a mi amiga Pamela Urrutia en Barcelona, España.