
El agradecimiento de los cubanos fue evidente en la nota de Granma que describía la conversación que habían sostenido los presidentes Raúl Castro y Dimitri Medvedev, y en la que el inquilino del Kremlin expresó su “apoyo solidario” y ofreció ayuda para enfrentar los destrozos dejados por el ciclón en el occidente de Cuba. Más abajo quedaron las menciones a las palabras de Hugo Chávez, a las de Alvaro Uribe, y a los mensajes provenientes de China y Bolivia, entre un gran lote de países.
Rusia muestra su interés así de reconstruir parte de las relaciones y la posición con que contaba la Unión Soviética. Moscú está en proceso de sacarse la modorra adquirida en los años de Boris Yeltsin y volver a ocupar un verdadero lugar en la escena internacional. Mientras en Osetia del Sur Rusia dejó en claro, a punta de cañones y tanques, que no está dispuesta a que la sigan pasando a llevar en lo que ha sido su área de influencia tradicional, en Cuba entrega de carpas o planchas de hierro para reestablecer su romance con La Habana.